Ahí va la carta de amor no escrita, esa que me reclamaste, esa que nunca escribí, esa que da un miedo atroz.
La carta debería comenzar con un chiste, para descomprimir un poco la situación, por ejemplo: aquí estamos, como los puerco espines, que tienen un forma de aparearse bastante complicada, tiene que ser con mucho cuidado, o con poco éxito.
Luego debería seguir diciéndote esas cosas que dichos mecanismos de defensa, no me permiten. Quizás te diría, que me enamore de vos, cada una de las veces que volví a verte, y eso que fueron muchas y muy
disimiles.
Te diría que sos una de las pocas personas en todo este mundo, que es capaz de ser mi cable a tierra, que para un egocéntrico, obsesivo,
perfeccionista y
mitomano, es bastante groso, ya que te lo diría desde el corazón.
Desde este corazón que ahora es libre, que no necesita de nadie a su lado, pero que te quiere a vos ahí. Acá, al lado mio.
También te diría, que no suelo cruzar un océano para ver a cualquiera, ya que jamas fuiste un cualquiera y que lo haría otra vez, en balsa si es necesario.
Seguro que incluiría algún reproche, de esos que me salen tan bien, aderezándolo con un poco de ironía o sarcasmo para que no te agrandes tanto,
chacarita. Como que jamás se te cae un elogio, y menos que menos, un te quiero.
Pero eso se
compensa con el resto.
Ese resto que me encanta, que hace que
sonría cuando voy caminando para tu casa, aunque sea una hora de viaje, aunque me empape en la lluvia, aunque solo sea para verte un rato.
Pero lo que mas me gusta de vos, lo que me encanta y permite que relaje las barreras (para eliminarlas
completamente necesito un poco mas de ayuda) es que siempre estas
ahí. No al pedo, ni todo el tiempo. Estas cuando estoy hecho mierda, cuando ya no puedo mas.
Y como toda carta de amor, tiene que terminar con una frase
romántica, de esas que no nos salen tan seguido. Esas que me parece que te gustan.
Te quiero
zapallo. Te quiero mucho mucho.
10 años no son nada, y son tanto tanto.
aquí estoy
ahora si.te toca...